Durante el primer semestre de 2026, América Latina registró una intensa actividad cibercriminal, impulsada principalmente por el phishing y la ingeniería social, responsables del 23,66 % de las alertas regionales, y los descargadores maliciosos, con un 14,94 %, según ESET. Aunque el ransomware representó apenas el 0,28 % de las detecciones, continuó siendo una amenaza de alto impacto financiero y operativo para las organizaciones.
El informe destaca que más del 81,8 % de los incidentes de explotación de vulnerabilidades se concentró en dos fallas de Microsoft Office divulgadas en 2017. Estas permiten a los atacantes aprovechar aplicaciones desactualizadas para introducir programas maliciosos y comprometer sistemas corporativos y dispositivos de usuarios.
Las campañas de suplantación de identidad se apoyaron en plataformas como DocuSign, WeTransfer y Telegram. ESET también identificó el crecimiento del QRishing, que utiliza códigos QR para dirigir a las víctimas hacia contenidos fraudulentos, y el uso de archivos PDF maliciosos vinculados especialmente con fraudes de facturación electrónica y falsas notificaciones de pago.
Asimismo, los backdoors, las herramientas de acceso remoto y los mecanismos de persistencia representaron el 4,83 % de las detecciones regionales. Entre las técnicas identificadas figuran las webshells, utilizadas para mantener accesos no autorizados a servidores. ESET advierte que la falta de actualización de los sistemas y el uso de documentos maliciosos siguen facilitando los ataques, por lo que recomienda reforzar la prevención y la seguridad informática.






