El Ejército de Israel llevó a cabo un bombardeo nocturno en Rafá, en el sur de la Franja de Gaza, resultando en la muerte de al menos 19 palestinos. La ofensiva se enmarca como respuesta a los ataques del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) del 7 de octubre.
Además, la aviación israelí atacó Deir al Balá, causando tres muertes. Los ataques de Hamás previos en Israel provocaron más de 1,200 muertos y desencadenaron la ofensiva israelí, con un saldo de más de 24,400 palestinos fallecidos en Gaza, así como 335 en Cisjordania y Jerusalén Este.


